Salvación

Anoche me dolió el jardín del pecho

donde más golpean caricias de tu frente,

zarzal que crece y rasca la garganta,

luna llena atascada en la pena y la boca del alma.

 

Anoche me dolió la piedra de la espalda

donde más aplasta un peso amargo de distancia,

raices garras en la tierra negra,

el lloro de la flecha, la añoranza.

 

Amiga, me dolió la noche

donde la quiebran flores de romero,

el saco de los sueños, los luceros.

Y me salvaron aguas de tu voz, amor,

los peces de pupila y plata,

manos en el jugo de mis huesos,

el mismo cuento de esos pasos

por la calle, detenidos

por mis ruedas, la luz de tu estallido.

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